Seis meses con Azucena (Relato corto)
Tercer premio del I Concurso de relato corto Miguel Delibes - Valle de Sedano Además de amiga de las truchas, Azucena era inseparable de las grajillas. Nadie sabe muy bien de dónde salió aquella mujer vivaracha y un tanto alunada. Apareció en Sedano en la noche de San Juan, y se fue seis meses después en extrañas circunstancias. Unos dicen que era una viuda millonaria de Madrid, que pasaba de camino a Santander, le gustó el valle y se compró la vieja casona del barrio de Lagos. Otros especulan con su árbol genealógico: que si podría ser biznieta de Gerardo, el hermano emigrado a las Américas del señor Cayo, antiguo dueño de la hacienda. Si le preguntabas a ella, se ponía muy seria y decía que salió del Pozo Azul. Ahora, en mi recuerdo, casi puedo ver las algas entreverando su pelo canoso. Quizá incluso el destello de una trucha escondida tras su blusa. Azucena se parecía a muchas cosas, pero desde luego no a una azucena. No era ni delicada, ni blanca, ni olía a flores. Me es imposible ...