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Sígueme: Hacia arriba - Relato corto

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Segunda parte del relato " Sígueme: Hacia abajo ". Porque los finales amargos cortan las alas, y este solo es un principio. Xana dice que no debemos ir arriba, que es peligroso. Cuando alguna de las pequeñas le pregunta el porqué, ella se pierde en descripciones de monstruos, cada cuál más escabrosa. Si insistes, se enfada. Yo ya no pregunto. Sé que padre enfermó por ellos, por los de arriba. Me lo dijo él mismo entre susurros, poco después de mi llegada. Son mis primeros recuerdos. Padre enfermo, con ese fluir lento y pesado que presagiaba desgracias. Por entonces, todas me miraban con indulgencia y me dejaban acurrucarme a su lado, como si yo estuviera aún más enferma. Y me pasaba las horas inspirando el olor a tierra del techo: tierra seca con resquicios de orégano, al principio. Tierra cargada de electricidad, a punto de estallar. Tierra crepitante, pesada, empapada, que goteaba en el lago arrancando notas graves en el centro, agudas en las orillas llenas de juncos. Y yo

Sígueme: Hacia abajo - Audiorrelato

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A los niños de árbol. Para que no dejen de volar. Audiorrelato Diez años después, aún puedo evocar tu risa clara como el murmullo de la fuente de arriba. A veces creo oírte cuando me acerco al Rebollejo*, y saco el corazón del bolsillo para que tome el aire, solo un poquito. Hasta que atribuyo el sonido al jaleo de las cornejas o al ladrido lejano del algún perro, abajo en el valle. Y lo vuelvo a enterrar. El corazón, para que no se enfríe. Tu abuela aún te espera, a su forma. Espera a su niña. Parece que tu marcha le devolvió todo el vigor que antaño le faltaba, robándole a su vez cualquier atisbo de cordura. Así, es fácil verla junto al Rebollejo cantando sus cuentos de hadas, de cuando el viejo roble era aún fértil y los niños nacían de sus raíces. Cuentos de anjanas y moras, pero también de Narnia, del País de las Maravillas y de Nunca Jamás. Tus favoritos. Se los cuenta al viento por la mañana y juntos lavan la niebla. Con suerte, también escuchan las vacas. Pero en verano, cuando

Los ojos negros - Relato corto

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Durante el día solo pienso en buscarte, hasta que oscurece y, entonces, duermo. Me obligo a cerrar los ojos y dejarme doblegar por esos sueños tan salvajes que me encienden, me atormentan y me hacen despertar gritando, gritándote a ti. Ven, ven. ¿De quién te escondes? Joaquín dice que estoy perdiendo la cabeza, que necesito encontrar otro curro o, al menos, una ocupación. Así que me tiene todas las mañanas de vermús, recorriendo el valle de bar en bar, leyendo los tablones de anuncios. Y yo erre que erre, aprovecho cada silencio de los parroquianos para preguntar. ¿Una mujer nueva en el valle? ¿La novia de García? No. ¿La peluquera? Esa vino hace ya dos años. No, no. ¡No! Una mujer que merodea por el monte, con ojos de graja y pelo negro, de visón, que atrapa cada rayo de luz. Ellos se turban con mis descripciones y a veces ríen y me dicen que me puedo hacer poeta. Poeta de mierda incapaz de atrapar con palabras tu viraje a pez cuando el sol estornuda tras una nube y tu pelo brilla com

Eburos ¿Tejo, jabalí o marfil?

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Me voy a permitir exponer un debate que lleva un tiempo abierto y que, durante mi investigación, Mario Díaz revisó de forma muy exhaustiva. Como ya comenté en el artículo sobre el castro del Raso (Candeleda, Ávila), algunos estudiosos apuntan a que el antropónimo Ebureinius, que encontramos en una de las aras a Vaélico (santuario de Postoloboso), nos habla de los inmigrantes centroeuropeos que trajeron el celtismo a estas tierras. Más en concreto, de la tribu belgae de los Eburones (que sin embargo César identifica como germanos y no como celta). Según esta teoría, estos celtas huirían de su hogar por presiones desde el este cruzando los Pirineos y diluyéndose con la población indígena. Traerían el hierro, el ritual de incineración, y puede que su idioma celta y sus dioses (según la teoría Hallstatt). Ara votiva de Ebureinius. Réplica del Museo Arqueológico de El Raso (Candeleda) También se especula sobre si la ciudad de Aevura (Ébora) podría haber sido en un inicio el castro del Raso