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Palabras olvidadas (Relato corto)

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Cuenta la leyenda que en lo más profundo del bosque se revuelve, inquieta, una gran piedra. Redonda y gris, cubierta de musgo como si de un viejo animal dormido se tratara. Dicen los ancianos que sobre su lomo están grabadas palabras antiguas y, cuando el agua de lluvia juguetea por sus trazos, se carga de su poder y lo vierte en la tierra. Cantan que las flores que nacen a sus pies susurran historias de cuando el mundo no tenía dueño. El paso del tiempo ha borrado su rastro a golpe de zarzal y hoja de roble. Quiso el viento sur que ese invierno las llamas expusieran de nuevo su mensaje. Como un sádico regalo de Navidad. Los pasos de Gerardo crujen sobre el esqueleto calcinado del bosque. Ya no cantan los camachuelos ni se intuye el rastro hambriento de los jabalíes. En el paraje oscuro, la piedra destaca como un mirlo blanco. El corazón de Gerardo se dispara. Toma aire y, de un soplo, barre las pavesas que bailotean sobre su lomo. Allí yacen inermes las palabras, sin musgo que la...

ARRUGAS (Relato corto)

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Querido amigo, escribo estas líneas a sabiendas de que nunca las leerás. Tú me viste gatear por  la hierba tierna, tambalearme por la campa y apoyarme en ti para no caer. Me viste bailando  con otros tantos mozos y mozas que han crecido bajo tu atenta mirada. Presenciaste mi primer  beso, iluminado por el atardecer interminable de la noche de San Juan. Escuchaste con  paciencia mis pesares, mis alegrías y mis sueños, mientras la brisa empapada de olor a tomillo  secaba mis lágrimas. Fuiste testigo de mi marcha cuando me vi forzada a abandonar el pueblo,  pero también de mi promesa de retorno. Las golondrinas, veloces mensajeras del viento, te  anunciaban cada año mi llegada. Y yo corría hacia la campa y mi corazón brincaba de alegría en  cuanto intuía tu presencia imponente. Siempre has sido un pilar en mi vida, un lugar de retorno  y un hogar.  Un día, antes incluso de aquel beso de San Juan, vino un botánico al pueblo. Rec...

Un nuevo hogar (Relato corto)

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Ablega cruzó las puertas de la muralla, abiertas de par en par, y ascendió por las calles de Ulaca. Silenciosas y desnudas como las ramas del roble en invierno. Lo encontró en el mismo sitio donde lo dejaran cuando abandonaron la ciudad: sentado junto al altar de sacrificio con la mirada perdida en el cielo. La muchacha se estremeció y, por un momento, pensó si su abuelo no habría muerto ya de sed, hambre o pena. Como una última ofrenda a los dioses vettones. —No pienso irme —pronunciaron de pronto sus labios resecos—. Ulaca es mi hogar, por Cosus. Ablega suspiró y se acuclilló junto a Ablonius. Su cuerpo, antaño poderoso, se había resumido y temblaba como una hoja a merced de la brisa de finales de otoño. —Ya nada te ata a este pedregal, abuelo. Abajo, en la vega, la tierra es fértil. Los romanos nos permiten vivir bajo nuestras normas. Hasta hemos construido un altar a Ataecina… —¿Os permiten? —Sus ojos azabache centellearon, despertando de su letargo—. ¿Cuánd...

El último celtíbero, de Agustín Tejada (Breve reseña)

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El último celtíbero es una trepidante ficción histórica que narra el asedio de Kalakori (Calahorra). Este oppidum es uno de los últimos baluartes de la resistencia del bando sertoriano contra Pompeyo. Kalaitos, legado del propio Sertorio pero de origen celtíbero, se cuela en la ciudad sitiada y ayuda a sus habitantes en una defensa sin esperanzas. Allí, el protagonista encuentra un nuevo hogar. En un principio, me pareció que una novela completa encerrada en una ciudad podría resultar extenuante. Sin embargo, según avanzaba la trama, los muros de Kalakori se fueron ensanchando para albergar a multitud de personajes intrigantes y un armonioso entretejido entre ellos. Muchas novelas históricas pueden resultar menos emocionantes por el hecho de que sabes cómo acabarán: quién ganó las guerras sertorianas es de dominio público. Sin embargo, el autor sabe jugar con las esperanzas del lector igual que fluctúan los sentimientos de los propios protagonistas. El último celtíbero ...

A quien sepa escuchar (Celtiberia)

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Cuentan los viejos que los días de viento, aquí en Numancia, aún se puede intuir el barritar de los elefantes. Que cuando truena muy fuerte, el Duero piensa que vuelven las tropas romanas y, antes de que lo desvíen, se esconde bajo tierra. Dicen que un niño se perdió una tarde de agosto, jugando al escondite en lo más profundo del robledal. Y que las matres lo encontraron y, creyendo que era un príncipe arévaco, lo encomendaron a Lug. Desde ese día, un cuervo viejo y desplumado nunca se separa de su vera. En Segeda las piedras ladran al transeúnte que sepa escuchar: que quieren subir bien alto, sobre los muros, a las almenas. Más cerca de la Luna para aullarle su derrota. En lo alto de un escarpe junto al cerro de la Muela, una sabina guarda en su sabia milenaria las historias que ya casi hemos logrado olvidar. Si pasas los dedos por su corteza, leerás los nombres que a fuego se grabaron sobre nuestra Celtiberia: Caro y Litennón, Escipión y Quinto Pompeyo… Y al llegar a...

“El hombre de la plata” de León Arsenal (Breve reseña)

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“El hombre de la plata” es una de las pocas novelas que indagan en el mundo tartésico y, de las que he podido leer hasta ahora, la que más me ha gustado. El título es una clara referencia a Argantonio, uno de los personajes más intrigantes de la trama. Siempre oculto tras su yelmo, reclama que el tesoro que ha sido sustraído de una misteriosa tumba sea restaurado. Los protagonistas de la novela van cambiando según el tesoro pasa de unas manos a otras, marcando el destino de sus portadores y revelándonos nuevos personajes más vibrantes. Esto nos permite atisbar el crisol de personalidades que habitaban en aquella época en Tartessos: guerreros indígenas, reyes y reyezuelos, bailarinas gaditanas, comerciantes griegos y fenicios, sacerdotes o brujos, mineros… Solo apuntar que me habría gustado leer más sobre un Argantonio tan distinto al de mi novela "Tarvos". A continuación, el link de La Casa del Libro: https://www.casadellibro.com/libro-el-hombre-de-plata/9788435...

El reino mítico de Tartessos

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Revista  Tarteso. Arqueología e Historia n.º12 - Desperta Ferro Ediciones Tartessos fue un reino, una ciudad o un pueblo que habitó en el sur de la Península Ibérica entre los siglos XIII y IV antes de Cristo. Es considerado por muchos como la primera civilización de Occidente, fusionando características indígenas con aquellas aportadas por los fenicios y griegos que llegaron a nuestras costas. Las fuentes escritas que nos hablan de Tartessos son, por desgracia, escasas. Apenas contamos con algunas leyendas sobre Gárgoris y Habis, los civilizadores; Gerión, el monstruoso pastor que matara Herakles para robarle sus bueyes; y, por último, Argantonio, el longevo monarca que recibió a los griegos foceos tras su naufragio. Sin embargo, todos coinciden en que Tartessos era próspera, rica en oro y plata. Por otra parte, los yacimientos tienen mucho que contarnos sobre las gentes que habitaban en el territorio que hoy denominamos Tartessos. Las excavaciones antiguas y otras muy ...